"Mejor parecer un tonto que abrir la boca y confirmarlo.""Es muy guapo pero habla y lo estropea."
"No hables si lo que tienes que decir no es mejor que el silencio."
¿Te suenan estas frases?
Son clichés propios de la cultura de Mundo Recto, donde hemos inventado muchas palabras despectivas para el habla: charlatanería, parloteo, palique, cháchara, verborrea… Nos da miedo decir alguna tontería si no nos "cortamos". De hecho, algunas personas inteligentes o con algo nuevo que decir temen hablar en público cuando ese público llena el mundo de frases promedio.
De alguna forma se ha extendido la creencia de que cuando alguien guarda silencio está fabricando algo valioso en su mente cuando, en realidad, puede estar tarareando una canción de Miley Cyrus o pensando en las formas que puede adoptar una palomita de maíz.
En Mundo Lateral, guardar silencio es considerado de mal gusto e incluso una disfunción de la personalidad. No existe una palabra equivalente en Mundo Recto, pero hay una expresión que significa "mezquino de cabeza" y se refiere al que escucha la conversación de los demás sin intervenir. Si hace un viaje en ascensor horizontal, asegúrese de hablar sin parar con su acompañante o éste se sentirá gravemente ofendido, incluso puede llamar a la policía. Allí se dice: "Si el silencio fuera sabiduría, deberíamos aprender de las piedras", o también: "No hay palabras con menos vísceras que las no pronunciadas".
Pondremos algunos ejemplos:
En las escuelas de Mundo Lateral se insonorizan las paredes para que alrededor de treinta niños puedan proponer como se podría reproducir un animal, qué letras añadirían al alfabeto o qué países podría tener el planeta para que saliera un mapa chulo. Decimos que las clases se insonorizan porque, dependiendo del interés que tengan en la asignatura, pueden alcanzar más de noventa decibelios, el equivalente a un concierto de rock acústico.
Si uno de los niños no se anima a soltar ocurrencias y se limita a reproducir el contenido del libro, la profesora le da clases particulares. El niño tiene que entender que está muy feo guardar silencio en público. Es importante que se acostumbren desde pequeños si quieren llegar a ser, por ejemplo, buenos ingenieros.*
*Método científico Lateral: Si las escuelas son un auténtico caos, no te puedes imaginar cómo son las reuniones en los institutos de investigación. Se requieren décadas de intensa formación para desenvolverse en ese ambiente de trabajo. Para un científico de nuestro mundo sería insoportable. Es el equivalente a trabajar en una cocina profesional cuando sólo se sabe hacer un huevo frito lentamente. Son verdaderas junglas de diagramas infinitamente complejos, asociaciones de ideas caóticas y vueltas de tuerca a la propuesta anterior. Para nuestros ojos es un completo caos, pero ellos parecen fluir al unísono, captando la más mínima sutileza proveniente del inconsciente de los demás como si sus cerebros estuvieran conectados por una sola red sináptica. Trazando líneas y borrándolas inmediatamente. Corrigiendo y retomando todos al tiempo. ¿Cómo pueden entenderse? En otra entrada debemos extendernos acerca del método científico de Mundo Lateral, tan extraordinariamente avanzado que nos podría parecer magia.
Quizás el caso más paradigmático del flujo libre de la mente lo encontremos en los monjes Burnaquianos, que provienen del lado oriental de la cordillera de Burnica aunque han extendido su escuela de pensamiento por todo el mundo.
Los monjes burnaquianos creen que a la muerte le gusta el silencio y que la vida ha evolucionado para poder pensar y comunicar esos pensamientos. Por tanto, un ser vivo debe comunicar sin descanso, no necesariamente con palabras. Creen que guardarse pensamientos, ya sean obscenos, ofensivos o tontos, es profundamente irrespetuoso con nuestra esencia. El silencio, dicen, es estéril. Su entrenamiento consiste en eliminar cualquier restricción a la palabra.
Se dice que muchos políticos, filósofos o buscadores de la verdad se acercan a una de sus congregaciones para intervenir en sus interminables diatribas. Para localizar el lugar sólo tienen que afinar el oído porque su atronadora conversación se escucha a kilómetros de distancia, incluso las aves evitan posarse en el tejado de sus templos espantadas por el estruendo. Aseguran que una hora de charla con los monjes burnaquianos revela de forma tan brusca tantas cosas a la vez, que hay que estar preparado para el golpe psicológico. Algunos no lo soportan y su carácter se vuelve taciturno, como si no necesitaran decir nada más.
Si un día apareces por casualidad en Mundo Lateral, no cometas el error de observar a tu alrededor para hacer lo que vieres. Di cosas, aunque no tengas nada que decir y no conozcas el idioma. Interrumpe en las conversaciones, mete las narices en los corrillos de lugareños. No seas maleducado.
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