jueves, 13 de febrero de 2014

7 Pecados Laterales: Talento


Otros pecados de Mundo Lateral

En Mundo Lateral hubo un régimen parecido al sistema feudal de Mundo Recto que se llamó Época del Genio. Las clases dominantes se distinguían por poseer un título: el Talento.

La forma usual de obtenerlo era superar el examen del Tribunal de Peritaje Personal antes de los 17 años. Esta prueba medía capacidades como brillantez, carisma o liderazgo. Los miembros del Tribunal observaban en silencio la desenvoltura del joven en cualquier ámbito y debatían durante meses si el postulante merecía poseer uno o varios Talentos: diplomático, intelectual o artístico.

Una vez que el joven titulado iniciaba su vida adulta, su labor oficial o profesional debía ser considerada como valiosa. Aunque presentara un mal proyecto o tomara una decisión equivocada, era visto como un cambio de paradigma, nunca un error. Así, se evitaba la engorrosa tarea de juzgar cada obra; si el autor poseía el Talento apropiado su trabajo era un buen trabajo. Sencillo.

El sistema de títulos colapsó. Las solicitudes para realizar el examen eran tantas que alguien aguardando su turno desde el nacimiento podía superar el límite de edad sin ser convocado. Por ello, se pagaban grandes sumas de dinero por "adelantarse" en la lista y los Tribunales funcionaban, en la práctica, como una casa de subastas. Los privilegiados con un Talento se enriquecían fácilmente y podían pagar, a su vez, para que sus hijos pasaran el examen y lo aprobaran.

Se levantaron voces críticas, tanto por lo viciado del sistema como por las consecuencias gravísimas que acarreaba estar obligado a considerar brillantes a personas incompetentes. Pero estas críticas eran rápidamente acalladas ya que los miembros de las familias privilegiadas poseían Talento diplomático y su opinión debía prevalecer. Aquellos que se opusieron fueron denigrados como "currantes" y sobre ellos pesaba el estigma de sentir envidia debido a su mediocridad.

Aunque se acallaran las críticas, el declive era evidente: las casas se caían, la basura se acumulaba y se sufrían hambrunas; incluso una pequeña nación se declaró la guerra a sí misma por error, causando muchas muertes absurdas. El título de Talento fue desprestigiándose con el paso de los siglos y colectivos de "currantes", convencidos ya de su propia valía, se organizaron en talleres y academias independientes. En ellos, era obligatorio considerar la calidad de cada cosa en sí misma, sin importar el autor.

Tras la Revolución de la Plaza Mediocre, en la fase regresiva de 3018, los Tribunales de Peritaje Personal fueron ridiculizados y la Época del Genio llegó a su decadencia. Ese mismo año Su Majestuosísima Oblicuidad Margareta II de Florencistán, encargó el alcantarillado de una ciudad a un taller de "currantes" en vez de recurrir al arquitecto real, poseedor de dos talentos, cuyos puentes eran conocidos popularmente como "columpios".

Desde entonces, la expresión "tener talento" es sinónimo de impostura en Mundo Lateral.

2 comentarios:

titito dijo...

Parecido al sistema de oposiciones del siglo XXI.

Unknown dijo...

Hola, titito, gracias por tu observación.
Es cierto que existen ciertos paralelismos entre Mundo Lateral y Mundo Recto. Aunque los habitantes de Mundo Lateral son mucho más evolucionados que nosotros, y menos permisivos.