lunes, 8 de julio de 2013

El caramelo inefable



Nos gustaría presentarte el Mundo Lateral pero es imposible. Nadie nos ha prohibido presentarte ese mundo, es más, el Míster siempre trata de describirnos sus medios de transporte, la moda en el vestir y la gastronomía local. El problema es que somos incapaces de concebir lo que trata de decirnos.

Por ejemplo, a nuestra compañera se le ocurrió preguntar si allí ya habían inventado el caramelo eterno; “estaría muy bien darle vueltas en la boca todo el tiempo que quieras y guardarlo para el día siguiente”, dijo pensando que era un concepto novedoso.

En realidad en nuestro mundo esa misma idea surge más de cien mil veces al año –otro día explicaremos de dónde sale este dato- ; así que no, en Mundo Lateral no hay caramelos eternos. Es más, ni siquiera hay caramelos tal como los entendemos aquí. Según el Míster, no son dulces ni salados, sino lo otro. Y, entiende nuestra desesperación, ese “otro” sabor no es amargo, ácido ni todo lo contrario. Esos caramelos laterales tampoco se meten en la boca, ¡ni siquiera son aptos para los niños!

Aunque, por otro lado, a saber a qué llaman allí “niños”.

¿Pero entonces son caramelos?, pregunté yo. Porque los caramelos obedecen a una definición, que yo sepa. No puedes ponerte un caramelo, adoptar a un caramelo o hacer fotos a un eclipse caramelar, ¡las cosas son lo que son! No entiendo nada.

Para los habitantes de Mundo Lateral mejor que no lo entendamos, porque si en nuestro mundo se hicieran populares, allí dejarían de fabricarse y, según el Míster, son deliciosos.

El caramelo nos supera. Comprende que no podamos explicarte el resto de su mundo.

1 comentario:

Iván dijo...

Quiero un caramelo de NOmenta