Reírse de uno mismo es un ejercicio muy sano que se debería practicar más (no valen risas enlatadas). La verdad es que nos encanta cuando la publicidad se ríe de sí misma. Como consumidores agradecemos ese guiño divertido, y la marca se anota un tanto al convertirse por unos segundos en cómplice. Algo en plan “sí, ya sé que a veces se me va la olla y soy un pesado, pero en el fondo te entiendo, tío”.
De todos modos, exagerar los tópicos de la publicidad en un anuncio para provocar la sonrisa es más bien fácil, porque todos los conocemos (y, para qué negarlo, también los hemos aceptado). El reto es que sirva, además, para destacar lo más importante de lo que quieres comunicar.
Aquí van dos ejemplos brillantes que demuestran lo bien que funcionan las risas cuando no son sólo porque sí y porque yo lo valgo:
Canal Plus, anuncios del año en 1996:
Campaña Carrefour Discount en 2010:
No hay comentarios:
Publicar un comentario